Andrés Pérez: retrato en fragmentos

El mosaico dedicado a Andrés Pérez, instalado en el Teatro Andrés Pérez de la ciudad de Tocopilla, se inscribe dentro de una práctica artística que busca situar la memoria cultural en el espacio público a través del lenguaje del mosaico contemporáneo. La obra propone un retrato construido desde el fragmento, donde cada tesela funciona como una unidad mínima de color y sentido que, al reunirse, recompone la imagen de una figura fundamental del teatro chileno.

La composición se articula a partir de tres paletas cromáticas principales, un desafío técnico que estructura toda la obra. Por un lado, una gama de verdes y turquesas atraviesa el retrato aportando luminosidad y una sensación de movimiento que recorre la superficie. A esta se suma una segunda paleta de ocres, rosados y tonos tierra, encargada de modelar el rostro y construir los volúmenes de la piel con una sensibilidad cercana al retrato pictórico. Finalmente, una tercera paleta de rojos y violetas introduce tensión cromática en la composición, generando contrastes que intensifican la presencia del rostro y otorgan profundidad a la imagen.

La obra se construye desde la lógica propia del mosaico: la reunión paciente de fragmentos que, en su aparente dispersión, encuentran un orden visual capaz de sostener la intensidad de la mirada. Este proceso implicó un trabajo minucioso de selección, corte y disposición de piezas, donde cada color y dirección de tesela fue pensado para conducir la luz y el ritmo de la imagen.

El mosaico fue concebido y finalmente ejecutado por la artista Nanda Yasoda, junto a Gonzalo San Martín y Leonardo Rojo, quienes participaron en el proceso de instalación de la obra. Este trabajo colectivo permitió trasladar el retrato desde el espacio de taller hacia su emplazamiento definitivo en el teatro que hoy lleva el nombre de Andrés Pérez, reforzando el carácter público y comunitario del proyecto.

Más que un retrato, la obra funciona como un acto de memoria activa. Desde la fragmentación propia del mosaico emerge un rostro que recuerda la potencia creativa y el legado cultural de Andrés Pérez, inscribiendo su presencia en el paisaje urbano de Tocopilla y en la memoria colectiva de la ciudad.

Además, el proyecto contó con el patrocinio de la Ilustre Municipalidad de Tocopilla, institución que apoyó la realización e instalación de la obra en el Teatro Andrés Pérez. Este respaldo permitió consolidar la iniciativa como un gesto de reconocimiento público hacia una de las figuras más influyentes del teatro chileno, integrando arte, memoria y territorio en un espacio cultural significativo para la comunidad tocopillana.