Cuerpo en capas (variación Lateralus) en Bardos

La obra toma como punto de partida la icónica portada del álbum Lateralus (2001) de la banda Tool, cuyo diseño fue concebido por el artista visionario Alex Grey. El trabajo original de Grey propone una anatomía humana seccionada y translúcida, donde capas corporales, energéticas y espirituales se superponen, articulando una visión expandida del cuerpo como territorio de conciencia. En Lateralus, esta imagen dialoga con la estructura musical del álbum, profundamente influenciada por la geometría sagrada, la secuencia de Fibonacci y la idea de expansión progresiva del conocimiento.

La reinterpretación en mosaico traduce ese imaginario a una materialidad fragmentaria y táctil. Cada tesela funciona como una unidad mínima de sentido: un fragmento corporal, cromático y simbólico que, al ensamblarse, reconstruye la figura humana no como un todo cerrado, sino como un sistema en constante devenir. La fragmentación propia del mosaico intensifica la lectura de capas —piel, músculo, energía— y refuerza la noción de cuerpo expandido, donde lo físico y lo espiritual coexisten sin jerarquías.

El uso de una paleta terrosa, atravesada por azules y rojos profundos, remite tanto a lo orgánico como a lo energético, estableciendo un diálogo directo con la obra de Grey, pero desplazándola hacia una poética de lo precario y lo manual. Aquí, la imposibilidad de transparencia literal se resuelve mediante la acumulación de fragmentos: no vemos a través del cuerpo, sino que lo leemos a partir de sus quiebres.

Esta obra no busca copiar la imagen original, sino encarnarla desde otro lenguaje. El mosaico introduce tiempo, peso y resistencia; obliga a una lectura lenta y corporal, donde la mirada sigue las líneas de fuerza del diseño como si recorriera un mapa interno. En este sentido, la pieza se sitúa en un cruce entre música, anatomía, espiritualidad y oficio, proponiendo una experiencia visual que, al igual que Lateralus, invita a “spiral out”: expandirse, desbordar los límites y pensar el cuerpo como un campo de transformación constante.

Esta obra nace desde la amistad y el respeto por el oficio, entendiendo el mosaico no solo como una técnica, sino como una forma de enfrentar la vida. Levantar un mural se parece mucho a levantar un bar: decidir, equivocarse, corregir y volver a empezar. No todas las piezas encajan a la primera, no todas las decisiones son las correctas, pero es en ese proceso donde se aprende a sostener lo que realmente importa.

La imagen de Lateralus de Tool se construye aquí fragmento a fragmento, como se construyen los espacios que importan, a fuerza de ensayo, error y persistencia. Nada es lineal: hay decisiones que se corrigen, piezas que no calzan, cansancio que obliga a detenerse y volver a mirar. El esfuerzo no es épico, es cotidiano, silencioso y muchas veces invisible. Hay momentos en que no se sabe si habrá paciencia suficiente para terminar, si el pulso alcanzará o si el tiempo dará. Pero por hoy, se intenta. Y en ese gesto, insistir aun con la duda, ya está contenida toda la obra.

Este mural será instalado en el frontis del bar que abrirá sus puertas en los próximos meses. Mientras tanto, este registro muestra el proceso, el trabajo lento y consciente, el error y la corrección. Quienes quieran pueden acompañar este camino, seguir el avance y ser testigos de cómo, pieza a pieza, tanto el muro como el sueño vuelven a levantarse. La espera también es parte de la obra.