Nanda Yasoda · CH.ACO-13 / Movistar Arena 2022

Galería Casa Azul · Antofagasta

El mosaico como política del fragmento

En su participación en Ch.ACO-13, Nanda Yasoda introduce el mosaico en un territorio que desborda cualquier expectativa ornamental. Su trabajo se sitúa en un punto de tensión entre las tradiciones materiales del norte de Chile y las demandas críticas del arte contemporáneo: un lugar donde el fragmento deja de ser resto para convertirse en pensamiento, y donde la reconstrucción opera como gesto político antes que formal.

Presentada por Galería Casa Azul de Antofagasta, su obra expande la práctica musiva hacia la tridimensionalidad, la instalación y la espacialización, comprendiendo el mosaico no como técnica, sino como lenguaje capaz de encarnar mundos sociales, cuerpos colectivos y geografías fracturadas.

Mosaico: una epistemología de la fisura

En la obra de Yasoda, cada pieza es el registro de una negociación: entre la materia quebrada y la mano que busca recomponerla; entre el territorio árido del norte y una sensibilidad que insiste en producir vida en lo fragmentado.

Aquí, el mosaico opera como una epistemología de la fisura.
No es el artificio de unir partes, sino la conciencia de que toda forma —social, política o íntima— es siempre el resultado de una rearticulación. La artista no oculta la herida: la exhibe como la verdadera estructura de lo que somos.

Expansión material y territorio

La propuesta exhibida en Ch.ACO-13 desplaza al mosaico hacia un espacio expandido, donde:

  • la pieza se vuelve cuerpo;
  • el cuerpo se vuelve territorio;y el territorio aparece como materia sensible que habla desde sus grietas.

La tridimensionalidad y la instalación posibilitan que el espectador se encuentre dentro de la obra más que frente a ella. No se trata de observar un objeto, sino de ingresar a un sistema vivo de fragmentos que dialogan con el desierto, la memoria y los procesos comunitarios presentes en la práctica de Yasoda.

Política del hacer

La mano que corta, pule, compone y restituye no es una mano neutral: es un agente situado.
Su trabajo se inscribe en las prácticas de mujeres que han sostenido oficios manuales y saberes colectivos, a menudo relegados a márgenes decorativos. En Ch.ACO-13, Yasoda reescribe esa genealogía no desde la nostalgia, sino desde la urgencia contemporánea de reconocer el valor político del hacer.

El mosaico, en su trabajo, no es adorno: es resistencia, cuidado y memoria.

Una presencia desde el norte

Que esta obra llegue a la mayor feria de arte contemporáneo del país a través de una galería de Antofagasta no es un dato menor. Supone un desplazamiento del mapa: implica que las preguntas, tensiones y poéticas del norte ingresan con fuerza al espacio central del sistema del arte chileno.

La participación de Galería Casa Azul en esta versión de la feria permite inscribir estas prácticas en un diálogo nacional e internacional, demostrando que la periferia no es un límite, sino un origen desde el cual se reescriben los lenguajes.

Conclusión

La obra de Nanda Yasoda en Ch.ACO-13 instala el mosaico como un dispositivo crítico de enorme vigencia. Su trabajo muestra que en la fragmentación hay potencia; que en el gesto manual hay pensamiento; y que en el territorio, incluso en sus zonas más áridas, siempre es posible producir nuevas formas de vida.